El control global ha llegado

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Un residente de Belo Horizonte de 29 años se convirtió recientemente en el primer brasileño en implantar un chip del tamaño de un grano de arroz en su mano. La novedad tecnológica facilita algunas situaciones, pero reúne control y manipulación.
Aunque aporta practicidad, al ser un avance tecnológico que permite prescindir del uso de contraseñas para tarjetas de crédito y débito, correos electrónicos, el control de equipos electrónicos o incluso abrir la puerta sin usar llaves, el biochip después de ser implantado en la piel puede convertirse en una pesadilla, el primer inconveniente es la imposibilidad de ser eliminado del cuerpo.
Según estudios de Dakila Researches, el uso de biochip incorpora situaciones muy desagradables en su tecnología. A través de él, la manipulación de la población se instala oficialmente en Brasil, un país que tiene todas las condiciones para convertirse en la mayor potencia mundial. La sumisión, la articulación política y la inercia de los líderes brasileños terminan cediendo a la presión de los países extranjeros, sellando el destino de la gente, sin siquiera darles la oportunidad de saber qué significa eso.
Los líderes mundiales simplemente dictan las reglas para satisfacer sus deseos personales de permanecer a cargo, transformando a la población en una manada humana. Esta vez, por falta de información y conocimiento, los brasileños van en contra de una moderna inquisición sagrada, apuntando al fondo.

Con el biochip, la información se transmite por radiofrecuencia y con eso es posible desbloquear teléfonos celulares, tabletas, computadoras, desbloquear torniquetes de autobuses, realizar transacciones bancarias. Además, se puede almacenar información variada, que incluye el tipo de sangre, el peso, la estatura y las enfermedades. Para su funcionamiento, utiliza una pequeña batería interna de litio y la cantidad de este elemento contenida ya es suficiente para causar daños a la salud.

El uso de biochips ya está bastante extendido en algunos países del primer mundo, incluida Suecia, donde las empresas han implantado chips en sus empleados para que puedan interactuar con los sistemas. La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a usar tarjetas de identificación, tarjetas y contraseñas para ingresar a edificios de oficinas, pagar boletos y comprar, pero en Suecia algunos edificios u oficinas ya obligan a sus usuarios a usar la tecnología para poder ingresar a los edificios.
Sin embargo, todavía hay mucha controversia sobre el tema. Existe la posibilidad de que el biochip ya no sea un simple experimento aislado, y los gobiernos a nivel mundial deciden que todos deberían usar el pequeño dispositivo. Si esto sucede, Matrix definitivamente se instalará completamente en los países que adoptan el sistema, con un control total sobre la población.
La maniobra en la que los líderes mundiales planean implementar un sistema único en el mundo, un sistema global que tiene el título EL NUEVO ORDEN MUNDIAL, ha estado en marcha durante muchos años. Este nuevo sistema tiene como objetivo lanzar un líder mundial único que dictará las reglas para todos los países, además de forzar el uso de la tecnología de biochip implantada en la mano o en la frente, reemplazando toda la documentación personal que existe hasta hoy. Este sería el famoso SIGNO DE LA BESTIA reportado en el Libro de Apocalipsis.

Esta tecnología tendrá un atractivo marketing que se supone que es beneficioso para facilitar las actividades diarias, además de varios otros usos que deben presentarse pronto para llenar los ojos e inflar la vanidad de las personas, motivando a todos a unirse al nuevo sistema.
Esta tecnología moderna tiene como objetivo esclavizar a todas las personas, eliminando la posibilidad de cuestionar a sus propios gobernantes, reclamar o luchar por su propia dignidad, ya que cualquiera que vaya en contra de los intereses del sistema puede ser bloqueado y dañar sus vidas de varias maneras, como, por ejemplo , no poder realizar transacciones financieras y operaciones vinculadas a los bancos porque ya no tienen documentos personales físicos como RG, CPF e incluso licencia de conducir, estar aislados del sistema, sin poder hacer nada.
Además, si el sector que controla la tecnología de biochip puede, en cualquier momento, activar un comando para activar la destrucción del chip implantado en el cuerpo del individuo, liberando residuos de la batería de litio o cualquier otra sustancia letal contenida en el dispositivo, colocando así arriesgar la salud vital de su portador.
Mira el comunicado de prensa:

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